Conoce la Encuesta de Calidad de Vida en la Vejez edición 2007 y entérate cómo ha sido la evolución de las condiciones de salud y bienestar general de las personas mayores en Chile.
En el transcurso de las distintas versiones de la Encuesta Nacional de Calidad de Vida en la Vejez UC – Caja Los Andes, los indicadores utilizados para caracterizar las condiciones de vida y bienestar subjetivo de la población mayor en Chile, mostraron una tendencia permanente al alza.
A través de sus distintas versiones, la Encuesta de Calidad de Vida en la Vejez UC–Caja Los Andes ha tenido como objetivo dar cuenta de las condiciones de vida de las personas mayores en Chile, incluyendo aspectos del bienestar subjetivo.
Al menos la mitad de las personas mayores perciben su salud como buena, mientras que la otra mitad como regular o mala, siendo las mujeres y las personas con menor nivel educativo quienes se auto perciben con peores condiciones de salud.
Según datos arrojados por la Encuesta Nacional de Calidad de Vida en la Vejez UC – Caja Los Andes, la situación familiar, en términos de composición, se ha mantenido relativamente estable en los últimos años, ya que cerca de la mitad de las personas mayores están casadas o son convivientes, mientras que un cuarto es viudo.
Un 72% de las personas mayores menciona seguir trabajando, justificado principalmente, por necesidad económica. Sin embargo, y acorde a lo esperado, hay marcadas diferencias de género: los hombres se mantienen en mayor porcentaje trabajando que las mujeres.
Durante el período de 2013 y 2019, el uso de herramientas tecnológicas por parte de personas mayores ha incrementado, siendo visto de manera favorable en el contexto actual para mantener la conexión con otras personas.
El Índice de Calidad de Vida en la Vejez está constituido por los resultados obtenidos en las encuestas y corresponde a un promedio simple de cuatro dimensiones tratadas a lo largo de cada estudio.
El concepto de vulnerabilidad en personas mayores alude a la exposición a algún tipo de riesgo o amenaza, donde las personas vulnerables estarían más expuestas a experimentar el riesgo, o bien, a sufrir las consecuencias negativas de este riesgo (Busso, 2001; Villa & Rodríguez, 2002).